El bruxismo infantil

El bruxismo infantil
El bruxismo infantil

¿Qué es el bruxismo infantil?

Muchos padres se preocupan porque sus hijos rechinan los dientes constantemente. Lo que no saben es que esto es algo muy común durante la infancia. A este problema se le denomina bruxismo infantil, aunque coloquialmente se le llama chirriar de dientes.

El bruxismo es el movimiento anormal de los músculos masticatorios, que consiste en apretar o rechinar los dientes. Se produce mediante la contracción excesiva de maxilares provocando ciertos ruidos.

Aunque hay adultos que también sufren este problema, suele ser más común en la infancia, sobre todo en los menores de 7 años. Este chirriar de dientes afecta a una media de 30% de los niños españoles, pero se considera que al menos un 80% ha presentado síntomas de bruxismo en algún momento de su infancia.

Tipos de bruxismo infantil

Podemos encontrar dos tipos de bruxismo. Por un lado, el céntrico, que consiste en apretar los dientes y, por otro lado, el excéntrico, provocado por el frotamiento de dientes. Este problema es más común que se produzca por la noche, pero también se da por el día, aunque es menos habitual. Además, hay que saber que puede surgir de forma consciente o inconsciente, por lo que los padres deben tener paciencia con sus hijos. Normalmente ocurre durante las primeras etapas de sueño, pero va cesando cuando el niño se duerme profundamente.

¿Por qué ocurre?

El bruxismo se considera una forma natural de desarrollar la dentición y estimular la formación muscular y ósea de los huesos de la cara y suele ir disminuyendo al salir las muelas permanentes y los dientes incisivos. Por lo que no es necesario que el niño pase por un tratamiento, a menos que presente síntomas de inflamación en la mandíbula o dolor de cabeza y oídos.

La causa de este problema no se debe al desarrollo fisiológico natural, sino más bien, a factores físicos y psicológicos como son el estrés, la ansiedad, el tipo de dentadura o la posición en la que duerme el niño, entre otros. Aunque, consideran que son los aspectos emocionales los que más influyen a que ocurra.

¿Puede perjudicar al niño el bruxismo?

Muchos padres se asustan porque piensan que el niño se va a romper los dientes. Esto no ocurrirá, pero si el problema no cede puede producir daños en la salud dental del pequeño. Una de las consecuencias es que provoque un desgaste en los dientes, debido al rechinamiento constante de estos, dando lugar a una posible erosión dental o afectación en la dentina, que es la capa de marfil que rodea la parte interna de los dientes llamada pulpa dentaria. Incluso puede llegar a elevar las posibilidades de sufrir enfermedades en las encías. En casos extremos, el bruxismo infantil puede llevar a la pérdida anticipada de dientes y a una sobrecarga de las articulaciones temporomandibulares, que son las que conectan la mandíbula con el cráneo.

Pero debemos mirar el lado bueno, ya que estos daños no suelen ser persistentes, porque los niños deben perder todavía los dientes de leche y cambiarlos por los permanentes. El problema estaría si el bruxismo continúa una vez hayan salido estos últimos.

¿Cómo podemos solucionar el bruxismo infantil?

El bruxismo infantil se puede evitar o disminuir en el día a día, acostumbrando al niño a ciertos hábitos. Se recomienda que el niño disminuya su actividad física y mental antes de ir a la cama y que este vaya lo más relajado posible a dormir. Para ello, se le puede dar un baño caliente, leerle un cuento o cualquier actividad que calme al pequeño. No se recomienda que duerma con el televisor encendido, porque esto no le dejará descansar bien. Tampoco debe dejar que su hijo muerda objetos o lo que se conoce como realizar conductas parafuncionales. Nada de morder lápices o rotuladores que dejan la boca del niño hecha un suplicio.

Si después de estos hábitos no se han logrado resultados, lo mejor es que mande a su hijo al dentista para que le recomiende lo más apropiado, según la gravedad del bruxismo que posea el niño. Los dentistas tenemos una serie de tratamientos para solucionar este problema infantil, como el uso de una placa miorrelajante, que impide que se provoque una lesión permanente al chirriar los dientes.

Otros de los tratamientos son el tallado selectivo o ajuste Oclusal, ortodoncia, fisioterapia para la relajación muscular y disminuir el dolor, reparación de daños con composite y ayuda psicológica para disminuir la ansiedad o estrés emocional que pueda tener el niño.